viernes, 19 de febrero de 2016

Mujeres V

Eva



Una mujer no obedeció
el plan trazado en su destino,
esto enfadó tanto a su dios
que la expulsó del paraíso.

En la maleta, con sigilo,
su dignidad vistió de sol
para encontrar de nuevo el brillo
que iba perdiendo en su prisión.

Mucho trabajo le esperaba
en un ambiente donde el dado
no favorece a los paganos

que se revelan a su trama,
mas ella fue la humana fuerte
que refulgió luminiscente.


© Amarante M Matus




miércoles, 10 de febrero de 2016

El tóxico y su gaita






Cuando cuestiones el Orden recuerda
que no es sencillo moverles la silla
pues los protege una plasma amarilla
con muñequitos leyendo su mierda.

La Legarreta es un loro, no piensa.
Leer, leer, bien que sabe aunque mal
porque informada no está y un tamal
si compra un dollar, no, una despensa.

Se fuga el Capo y se van por la dama.
Una novela que vende Joaquín
con mucho bombo, platillo y bombín,
y el auditorio atendiendo el gran drama.

Ya viene Paco nos dice el buen Beto
y la Lupita se pone contenta;
Andrés Manuel hace fila y comenta:
“hay tradiciones que imponen respeto”.
 
Una ciudad se inaugura y requiere
de nuevas leyes, obliga el “mandato”,
y a mi me duele pensar que algún bato
va fraccionar el distrito que muere.

De las demandas del pueblo no hay nada
se cae el IMMS, el país, la moneda.
Al parecer contra el PRI no hay quien pueda
con ese socio perverso que nada.

Y digo PRI por nombrar el cerebro
a ver si es chicle y un zombie aparece
y se devora este statu que crece:
La aristocracia del mundo moderno, *

la del político abyecto y servil,
la de los bancos y el crédito vil;
hoy en el mundo el mismísimo infierno.






© Gonzalo Reyes

*rima asonante con cerebro que rompe el patrón de consonantes, una pequeña falencia que se debe evitar.

lunes, 8 de febrero de 2016

El necio






En ocasiones detesto las normas
porque congelan, no expanden criterios
y yo prefiero sufrir improperios
por escapar de apariencias, y formas

que disciplinan con reglas morales,
formas que frenan la influencia del Necio:
ese que lucha, sin paga y sin precio,
el que denuncia los actos bestiales

como a Maciel y los curas de mierda
que mientras rezan y adoran su dios
callan su crimen, culpando a mi Dios;

como la Iglesia ocultando la cuerda
con que ahorcan al niño. Ya basta
de proteger al pastor pederasta.

En el camino es difícil que pierda
la solidaria empatía del necio
que no traiciona su voz y el desprecio
hacia el Poder cuando encubre su mierda.

Yo no le temo ni a santos, ni al diablo,
ni al terrenal que se piensa San Juan
porque bautiza, y duplica su pan
multiplicando los templos de Pablo.

Yo no me puedo callar el abuso
de violadores de niños y vidas,
de criminales con fuero y sin bridas.

Porque de nada nos sirve un confuso
y maniqueo: “perdón”. Si no paga
el mercader de la fe, que la caga.


© Gonzalo Reyes



lunes, 1 de febrero de 2016

                                           A Mary J Varher

La eternidad de un instante




Estaba en la mitad de mi plegaria
cuando llegó desde un balcón
—balcón de la certeza y el ensueño—
la imagen de tu rostro en mi delirio.

Llegaron como potros
a la pradera de la fiebre,
a mi desierto de tu carne,
los sueños que produce la heroína
lanzándome a buscar, a perseguir
“La rosa púrpura del Cairo”.

Y saltaste a mis ojos:

surrealismo del lenguaje corporal,
paciencia de segundos en el río,
rayo celeste que descarga
en los dominios del asceta
su anuncio de tormenta y de caricia.

Llegó tu luz
palabra que se extingue y se reencarna,
principio y fin, eternidad de un solo instante,
susurro del asombro que a mi asombro
insufla vida, con algunos signos
la realidad de tu mirada.

Estaba en la mitad de una oración
cuando de pronto recordé
que soy agnóstico.


© Amarante M Matus






miércoles, 27 de enero de 2016

Mujeres VI



Leslie Y.



Ella es quien guía a su mamá, ella es sus ojos.
Los pocos años no la frenan en su andar
para salir y aventurarse —sin cerrojos—
a una ciudad con mil enredos por salvar.

Leslie dirige con la mano en el timón
y el mar se rinde a su niñez, un mar in-gente.
Camina cándida y confiada en su intuición
camina atenta a los obstáculos, valiente.

Sus cinco años son la luz de una mirada,
la madurez y la esperanza, la fortuna
de aquellas luces en lo oscuro de la luna.

Siendo una niña es la paloma no entrenada
que vuela lejos con tres alas en el vuelo.
Hoy su estatura no se mide desde el suelo

sino a partir de dos mujeres y un anhelo:
sumar su crónica, una más, a la memoria
de sol y sombras que se tiñen de victoria.

© Amarante M Matus