lunes, 8 de febrero de 2016

El necio






En ocasiones detesto las normas
porque congelan, no expanden criterios
y yo prefiero sufrir improperios
por escapar de apariencias, y formas

que disciplinan con reglas morales,
formas que frenan la influencia del Necio:
ese que lucha, sin paga y sin precio,
el que denuncia los actos bestiales

como a Maciel y los curas de mierda
que mientras rezan y adoran su dios
callan su crimen, culpando a mi Dios;

como la Iglesia ocultando la cuerda
con que ahorcan al niño. Ya basta
de proteger al pastor pederasta.

En el camino es difícil que pierda
la solidaria empatía del necio
que no traiciona su voz y el desprecio
hacia el Poder cuando encubre su mierda.

Yo no le temo ni a santos, ni al diablo,
ni al terrenal que se piensa San Juan
porque bautiza, y duplica su pan
multiplicando los templos de Pablo.

Yo no me puedo callar el abuso
de violadores de niños y vidas,
de criminales con fuero y sin bridas.

Porque de nada nos sirve un confuso
y maniqueo: “perdón”. Si no paga
el mercader de la fe, que la caga.


© Gonzalo Reyes



lunes, 1 de febrero de 2016

                                           A Mary J Varher

La eternidad de un instante




Estaba en la mitad de mi plegaria
cuando llegó desde un balcón
—balcón de la certeza y el ensueño—
la imagen de tu rostro en mi delirio.

Llegaron como potros
a la pradera de la fiebre,
a mi desierto de tu carne,
los sueños que produce la heroína
lanzándome a buscar, a perseguir
“La rosa púrpura del Cairo”.

Y saltaste a mis ojos:

surrealismo del lenguaje corporal,
paciencia de segundos en el río,
rayo celeste que descarga
en los dominios del asceta
su anuncio de tormenta y de caricia.

Llegó tu luz
palabra que se extingue y se reencarna,
principio y fin, eternidad de un solo instante,
susurro del asombro que a mi asombro
insufla vida, con algunos signos
la realidad de tu mirada.

Estaba en la mitad de una oración
cuando de pronto recordé
que soy agnóstico.


© Amarante M Matus






miércoles, 27 de enero de 2016

Mujeres VI



Leslie Y.



Ella es quien guía a su mamá, ella es sus ojos.
Los pocos años no la frenan en su andar
para salir y aventurarse —sin cerrojos—
a una ciudad con mil enredos por salvar.

Leslie dirige con la mano en el timón
y el mar se rinde a su niñez, un mar in-gente.
Camina cándida y confiada en su intuición
camina atenta a los obstáculos, valiente.

Sus cinco años son la luz de una mirada,
la madurez y la esperanza, la fortuna
de aquellas luces en lo oscuro de la luna.

Siendo una niña es la paloma no entrenada
que vuela lejos con tres alas en el vuelo.
Hoy su estatura no se mide desde el suelo

sino a partir de dos mujeres y un anhelo:
sumar su crónica, una más, a la memoria
de sol y sombras que se tiñen de victoria.

© Amarante M Matus


martes, 12 de enero de 2016

Soneto al hijo que no tuve



No puedo imaginar cuánto es que dueles, crío
porque me comporté como el mayor cobarde.
Huí de nuestro pacto, sabiendo aquella  tarde
­que decidí vivir sin ti, con un vacío,

que con el tiempo yo me lo reprocharía.
El día de la siembra se fue durante agosto
y las lunas de octubre decretaron el costo.
En mi río no hay peces, solo piedras y umbría.

Acepto que mi ciclo se agotó y las horas
corrieron sin el gozo de festejar tu santo
y me perdí las noches de consolar tu llanto.

He sido un hombre gris que se privó de auroras;
errante solitario en su egoísmo preso
que no movió montañas por un amor y un beso.

Hoy me hace compañía un fiel sabueso,
añoro de unos labios, su calor, su legado…
un cachito de vientre sonriendo a mi costado.


© Amarante M Matus
* El cuadro se llama "Padre e hijo". De la pintora, G. Beltran Rachola. En el siguiente enlace puedes encontrar más de su obra: http://misdivagaciones.com/Cuadros/ASP/CuadrosPages/Defaultv2.htm



jueves, 17 de diciembre de 2015

Perfil del perfilador



En la academia Ultraversal me han enseñado
a resolver las diferencias con el verso
pero al cobarde que se pasa de perverso,
y va esparciendo su veneno por mi prado,
habrá que darle un ansiolítico rimado.
Se dice un tipo defensor del clan bendito
con el matiz en un ensayo de erudito
y la retórica vulgar del buen estulto
cuando su ejército de dos con el insulto
ladra cual perro chihuahueño por huesito.

Vergüenza ajena me genera su cruzada:
de solitario promotor de la verdad,
reclutador de egos dolidos, por piedad,
multifacético perfil en su mirada
que bien se ve que opera mal en su charada.
Quiere jugar con las palabras al oído
de quien le presta su atención, en el sentido,
de concederle el beneficio de la duda.
Mas se sulfura si lo mandas con el Buda
o no le brindas en tu réplica un cumplido.

En la grandeza de su verbo y su egotismo
no oculta bien toda la pus de su manía:
prefijo mega que antecede a lomanía,
su mal de amor, y algunos más con otro Ismo.
En lo privado va ofreciendo su altruismo
para después en su república —la trampa—
crear la intriga al publicar toda la estampa:
conversaciones que lo atrapan en su red
un infeliz lleno de odio y mucha sed…
yo se la calmo, con un trago en el Tenampa.*

Tequila o ron, o si prefiere algún buen vino
a ver si pone en paz sus tres o cuatro ideas,
sus cuatro o cinco Mister Hyde en las plateas
y reformula su estrategia de cretino,
que lee libros y se piensa que el destino
lo ha iluminado, encomendándole Justicia.
Mas la impaciencia de escupir tanta inmundicia
le está cobrando, por su error con un buen hombre,
que descubrió su, ¿verdadero y real nombre?
A él y a Emma les preocupa su impericia.

Ya no quisiera desgastarme en este asunto
mas él se acerca y se aprovecha de mi gente
con el propósito de herir, abyecta-mente,
a dos personas y un proyecto en su conjunto.
Voy a callarme, pero dejo claro un punto:
si este individuo continúa sus campañas
de burda injuria, de amenaza y malas mañas,
saldrá muy firme la ocurrencia de mi pluma
a hacer la cuenta, el inventario del que suma
sus incongruencias discursivas y patrañas.



© Gonzalo Reyes

* El Salón Tenampa es un tradicional e histórico restaurante Mexicano
ubicado en Plaza Garibaldi.


martes, 15 de diciembre de 2015


A nar con sus comparsas



Aparecieron dos patéticos anarcos
medio fundidos del cerebro: solo ríen,
e injurian, ríen y difaman cual chalados
que no articulan más que “ideas” baladíes.

Cuando les quitan el chupón, ambos muy malos,
secundan uno al otro, fieros paladines,
una cruzada a su estatura de chaparros
con todo aquel a quien envidian por ser firme

y defender con convicción su casa, Ultra.
Cómo se mira que no saben del honor
ni de morir por una causa frente al sol.

¡Claro!, su forma de pensar resulta absurda:
si maldecir es para ellos ser malditos,
pues que maldigan a su hogar los dos ridí-culos.

Y como dije al yihadista mayorcito
no me provoca hilaridad su mala leche,
ni su demencia a risotadas deprimentes.

© Gonzalo Reyes

viernes, 11 de diciembre de 2015

Mujeres IX

Hacer un retrato en 14 versos de las personas que quieres y admiras, no es una tarea fácil porque siempre habrá detalles que queden fuera del cuadro que se intenta. Más aún, cuando el filtro de colores que se aplica es el de la subjetividad, pero el cariño no reconoce ningún otro.


Un pequeño, muy breve pincelazo de la inabarcable Morgana de Palacios.


Tejedora

Para Morgana de Palacios

Tejer el verso como ella, con maestría,
en estos tiempos de internet y tanto aplauso
— lector asiduo de la red que no es incauto—
es claro ejemplo de nobleza en esta viña,

un compromiso con usted querido hermano
si aprecia el alma de la técnica que brilla
con la pasión de su cantera muy distinta
al facilismo tan soez que tira dados.

Leer su verbo es despertar, es sacudir
las emociones más arcanas, más ocultas;
ligar demiurgos de palabras con la música.

Hurgar su letra es encontrar la luz febril,
la onda expansiva del sentido que te envuelve
cuando se interna por los ojos el presente.


© Amarante M Matus
*Ilustración de la artista Deborah Klein