jueves, 12 de septiembre de 2013

La analogía del trovador y el juglar: Agustín y Pedro


Los compadres: el poeta, el ruiseñor
 

En el México post revolucionario que salía de su pesadilla armada  y todavía no lograba estabilizarse, pues a la decena trágica siguió el conflicto cristero y los caudillos pugnando por el poder, un joven de figura delgada, personalidad carismática, inmenso en sus metáforas y de gran talento al piano, empezaba a abrirse camino gracias a su música; mientras, el país no terminaba de serenarse. Se dice que aquel joven de apariencia triste, tocó en centros nocturnos, fiestas particulares y salas de cine, cuando el sonido aún no llegaba a éste.
 
Ángel Agustín María Carlos Fausto Mariano Alfonso Rojas Canela del Sagrado Corazón de Jesús Lara y Aguirre del Pino, artísticamente conocido como Agustín Lara, después de peregrinar con sus letras, su música y llegada la tercer década del siglo, triunfó en la radio, al tiempo que componía música para algunas películas. Una de ellas, la primera que incursionó con la última tecnología del momento, el sonido: “Santa” de Antonio Moreno.
 

 

Poco después, Agustín Lara, participaba en un programa llamado La hora azul donde artistas del tamaño de Toña “La Negra” y Pedro Vargas, encontraron oportunidades para sus prometedoras carreras en dicho espacio del “músico poeta”. “El ruiseñor de las Américas”, “El tenor continental” o “El Samurai de la Canción”, cualquiera de los sobrenombres con que identificaban a Pedro Vargas, fue uno de sus mejores intérpretes de Lara; un ejemplar juglar del siglo pasado. La voz educada, virtuosa, potente y dotada de sentimiento e inspiración del querido compadre, dio vida a muchos de los temas del “Flaco de oro”, el trovador de la época.
 

 

México parecía encontrar rumbo con la llegada del General Cárdenas y comenzaba la construcción de instituciones con ánimos de cohesión social que todavía iban a enfrentar la oposición almazanista. Con la designación del General Ávila Camacho como sucesor presidencial, la presencia militar en la institución presidencial dio paso a los gobiernos de civiles y al famoso desarrollo estabilizador del nacionalismo revolucionario, que encontró su mejor funcionamiento por aquellos años. Las figuras de Agustín Lara y Pedro Vargas eran emblemas del tiempo. La plenitud de sus talentos crecía con el destino de México. El trovador dedicaba sus mejores letras a la mujer divina y lo secundaba el juglar con su preciosa voz.

 
 

Y así, en el México de los murales de Rivera y Siqueiros; del cine rural nostálgico del “Indio” Fernández con “Flor Silvestre”, “Las abandonadas” y el cine moderno urbano de Alejandro Galindo con “Una familia de tantas”, éstas dos figuras, Lara y Vargas, construían una identidad de México con industrias culturales fuertes, poderosas en el mundo de habla hispana: la radio y el cine. “El Músico poeta” con sus composiciones, "El Ssamurái de la canción” con el concilio de su voz.
 


 
Lara dice:
 
“Yo nací con la luna de plata
nací con alma de pirata,
he nacido rumbero y jarocho
trovador de veras..”
 
Vargas le responde:
 
“Muy agradecido,
muy agradecido,
muy agradecido…”
 
Previo a la conmemoración y celebración de la patria, dos figuras como las del trovador Agustín Lara y el juglar Pedro Vargas no podían faltar. Espero que disfruten ésta pequeña entrega con espíritu septembrino
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