viernes, 26 de abril de 2013

EL PASEO



Tenían tiempo de no pasear; años de no conocerse y conocer a alguien. Un día ella salió a caminar por el parque, se descalzó y dejó que la textura de aquella accidentada alfombra llena de colorido y vida le hiciera cosquillas en las plantas.
Él caminaba por la acera y ya traía cientos de metros en el registro de sus mocasines. Quería despejarse, olvidar la presión del trabajo. Por inercia se dirigió hacia una banca de aquel parque cuando el guiño de aquellos pies desnudos llamo la atención de las suelas cansadas pero alertas de sus cómodos zapatos.
Una corriente eléctrica en ambas direcciones subió por sus extremidades, hasta disparar una sonrisa que culminó con rumbo a la fortuna compartida de ese encuentro. La dicha de caminar acompañados por la ruta de la esperanza, nació ese día.

15 comentarios:

  1. hola amigo Gonzalo... delicioso aunque extraño encuentro.
    me gustó, felicidades!
    saludos.

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    1. Hola Cesar Augusto, gracias por tu tiempo y por dejar tu huella escrita en este relato. Me alegra muchísimo la manera en cómo lo has leído.

      Nuevamente gracias y un abrazo.

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  2. Hola Gonzalo...Que bello e inusual encuentro...me he relajado mucho al leerlo...he caminado descalza en ese parque y me he sentido maravillosamente bien,un gran abrazo :) Tu pluma estupenda como siempre :)

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    1. Mari, siempre tan amable y tan generosa con tus lecturas. Muy agradecido por ello querida amiga.

      Amarantes saludos

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  3. Encuentro silencioso y deseado... y es que si no se encuentran nada habrían caminado. Precioso Gonzalo.
    Un abrazo

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    1. Muy hermoso este comentario que me has regalado Marybel, te lo agradezco mucho.

      Te mando un abrazo trasatlántico.

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  4. Sube la sensación desde los pies a la ventana de una sonrisa cómplice. Curioso relato, me gusta. Un abrazo.

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  5. Ya ves con qué poco, se abre un mundo de sugerencia.

    Un detalle:


    se descalzó y dejó que la textura de aquella accidentada alfombra llena de colorido y vida le hiciera cosquillas en las plantas y sus empeines.(sic)

    Las plantas no tienen empeines, así que esa frase está mal sintácticamente.


    se descalzó y dejó que la textura de aquella accidentada alfombra llena de colorido y vida le hiciera cosquillas en las plantas y empeines de los pies.
    (Es más, yo eliminaría "empeines" porque al ser una alfombra de césped, mal puede cosquilleárselos a medida que va pisando.

    Por lo demás me gustó, es hermoso lo del tipo de los mocasines de suelas cansadas. Podría ser el título de un poema: El tipo de los mocasines cansados. (ríome).
    Comparto por ahí, Gonzalo.
    Namasté.



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    1. Muchas gracias Morgana, ya tomé nota.

      Un beso poeta hermosa.

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  6. Comentarios en Ultraversalia:

    Gavrí Akhenazi
    A mí me parece una prosa sumamente sana. Sana conceptualmente.
    Tiene ese optimismo natural de la esperanza y es lo que rescato entero de ella, aunque en el aspecto narrativo haya dos o tres cosas que ajustar, que no son tantas y además son simples.

    Pero me gusta la sanidad que se desprende de tus palabras. La apuesta a futuro siempre tendrá su magia, digo yo

    Silvana Pressacco
    Bellas casualidades, no? Quise comentar también en el blog pero no pude, no me dejo. Saludos

    Mariví González
    Un texto encantador, Gonzalo Reyes, fresco, dulce, esperanzador.
    Me encantó.
    Un beso.

    Ayla Michelle
    Me gusta la frescura del texto. Los pies es una parte muy importante de la persona, y aún más, los andares. A mí cuando me preguntan en qué me fijo de un hombre, siempre digo: La mirada y los andares.
    Además según mi padre, en lo único que me parecía a él, es en los pies. Este verano, también me lo dijo mi tía (la hermana de mi padre) cuando estábamos las dos con los pies sobre la arena.
    Así que el texto me resultó evocador.
    Saludos.

    Eva Lucía Armas
    Gonzalo Reyes Me dio ternura el texto. Es bueno encontrarse en un mundo donde tantos pasos están solos.

    Besote

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  7. Qué delicia, me sentí refrescada con sólo imaginar esa caminata por el pasto.
    Ese encuentro, que comenzó entre unos pies cansados y calzados y otros desnudos y alegres, me pareció encantador.
    En una situación tan breve, lograste plantear dos personajes muy visibles.
    Saludos, Gonzalo.

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    1. Mirella S. te agradezco mucho el comentario y las bellas formas que hay en él. Me emociona como lo has planteado y de particular modo, reseñado.

      Un abrazo Mirella.

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  8. Hola soy Luna. Esos paseos son los senderos que recorremos sin tanto pensar ni planeando que encontrar, son espontáneos, de la misma manera que crece la hierba, se eleva un árbol en su crecimiento o se nos mueve el pelo, cuando la brisa lo decide. Dos seres solo tienen que existir y entre ellos, nacer un "paseo" que valga la pena transitar juntos. Muchos lo consiguen, muchos no, pero, no por eso, deja de existir la intención, así sea tácita, de quitarse los zapatos y sentir el césped, mirar a los lados, encontrarse con unas pupilas... Bello, Gonzalo, lo siento como un canto a la esperanza de los posible, aún, cuando hayamos andado por grama seca. Saludos Luna

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    1. Justo es eso Luna, la esperanza, no sólo del encuentro sino de la permanencia.

      La esperanza mediando, latente, con sus aires de sorpresa y presentes siempre.

      Como siempre, agradecido y alegre de encontrarte por aquí.
      Besos Luna.

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