martes, 19 de febrero de 2013

Reflexiones desde la cueva


Las palabras





 

No vivo de las palabras pero vivo con ellas. Me gusta su complicidad, su cariño, su encanto, su esencia.

Me gustan sus provocaciones, los estados que despiertan, sus mágicas manifestaciones, sus posibilidades infinitas…

Me gustan porque son el canal adecuado de un sentimiento, el cuerpo perfecto de  una idea, la materialización poética de la musa.

Me gustan como el vestido de noche para las deslumbrantes emociones; me gusta como la invaluable cómplice, herramienta de historias locas emanadas de la nada.

Me gustan porque me conducen por universos inesperados, atmósferas por recrear, parajes donde muchas veces se desearía acampar, mundos inexistentes por inventarse.

Me gustan las palabras porque nos hermanan, nos acercan a las almas de la otredad y nos permiten charlar con ellas, acariciar sus corazones, crear humanidad.

Amo las palabras... procuro honrarlas.