miércoles, 6 de febrero de 2013

La analogía del trovador y el juglar: Luis Eduardo Aute


Pintando las letras de color Eros
 

¿Se puede hacer música con pinceles? Sin duda se pueden trazar imágenes, metáforas visuales en un discurso estético a partir de la pintura, pero más allá de la pintura ¿Se pueden componer letras de canciones cuando la vocación artística se sustenta más en la plástica y sus colores que en la melodía con sus letras?

Nuestro cantautor pinta con su paleta y acuarelas sobre lienzos, escribe poesía y, con estas dos cualidades: pintando sobre la tela y poetizando sobre el papel, dota de maravillosa melodía muchas de sus letras para composiciones musicales, que sí de verdad esta vena de la creación es un hobby en nuestro cantautor ¡Vaya forma de regalarnos a través de un trabajo musical vasto, ya con cuatro décadas de particulares composiciones, una obra de dimensiones respetables! Que si no se tratase del puro divagar creativo la imaginación no me alcanzaría para valorar su música.

“Las palabras son hermosas, pero limitadas y, a veces, muy traidoras”, nos dice.

 Filipino de nacimiento y catalán por línea paterna, Luis Eduardo Aute es un artista que pinta sonrisas en las almas, pone suspiros en el regazo de corazones de quienes abrevamos de sus letras y, celebra el amor con dulce erotismo emanado de su inspiración venusiana para celebrar las sensaciones carnales que la institución confesional de la censura sanciona con la excomunión.

 Las reflexiones, las preguntas fundamentales y las protestas sociales tampoco pueden dejar de estar presentes en sus canciones que como él mismo nos dice, no pueden arreglar nada pero sí sirven para otras cosas:

"Las canciones son en principio, la expresión del artista, una manera de comunicarse, una manera de desatar la imaginación, de provocar la sensibilidad, la inteligencia, la solidaridad.”

Que si nos atenemos a las entrelíneas de este extracto algo finalmente se arregla. Es como aquella reflexión del cubano Vicente Feliú “No se hace una revolución con canciones, pero sin ellas no se puede hacer una revolución”.

Hasta aquí ésta entrega que ya iremos desmenuzando porque la carrera y la lírica de Aute, no se agota en unas cuartillas sino en el viaje por su universo músico-poético.