sábado, 26 de septiembre de 2015

El cuervo
 


A Gavrí Akhenazi


“… la tiniebla y la luz habían coexistido siempre, ignorándose, y cuando se vieron al fin, la luz apenas miró y se dio vuelta, pero la enamorada oscuridad se apoderó de su reflejo o recuerdo, y ese fue el principio del hombre.”
 
J. L. B.

 

 Él es quien narra con su luz desde lo oscuro
el alma humana en lo inhumano de la guerra.
En tierra inhóspita sus ojos son la lumbre
que arde en palabras, la esperanza en el horror.
 
Planea en noches cuya luna es lluvia roja
rescate o bala. No se rinde ante el desierto
y encuentra el agua en la tarea humanitaria
en un instante de asombrosa paz del día.
 
Guerrero fiel que no se cansa de luchar,
de hacer visible lo que el mundo burocrático
y "racional", pretende obviar en lo mezquino
 
que existe en cada corazón con su necrosis
en cada espacio de poder con su indolencia
en cada ser que ha sepultado un testimonio.

 

 
© Amarante M Matus