jueves, 11 de octubre de 2012

La analogía del trovador y el juglar: Joan Manuel Serrat


PENÉLOPE Y SU DESAFORTUNADA ODISEA

Buena y gélida mañana. Vamos a tratar de alimentar este espacio cada jueves con algunas ideas y algunas piezas que me parece son de lo más granado en la música popular aunque no lo pareciera dada su temática y el tratamiento de la misma.

Para dar forma y contenido a este espacio quiero comenzar poniendo en contexto a dos figuras medievales que me van a servir en adelante y están presentes en la denominación de este micro universo que hoy inauguramos.

En estos dos personajes que datan más o menos del siglo XI, podríamos encontrar el antecedente de lo que hoy conocemos como el cantautor por un lado y los intérpretes por otro, principalmente de cierto tipo de composiciones, valga la redundancia, del cantautor. Los trovadores se podrían definir como poetas líricos; por juglar entenderíamos una categoría amplia que va del vulgar bufón al intérprete refinado. Este último concepto del intérprete refinado me interesaría rescatarlo para los fines de este espacio.

Por poner un ejemplo, desde luego, sin demeritar a nadie y con mucho respeto: el juglar es lo que al intérprete lo que el Trovador al cantautor, es decir, Carlos Díaz “Caito” q.e.p.d. fue uno de los mejores intérpretes de muchos y grandes cantautores como lo son Luis Eduardo Aute, Pablo Milanés, Alfredo Zitarrosa, Noé Nicola… Caito es pues, una especie de juglar moderno.

Los trovadores fueron poetas cortesanos de la edad media. Aparecen en el sur de Francia específicamente en Provenza, país de la lengua de Oc y su influencia llego hasta el norte de Italia como a algunas zonas del pirineo catalán, Cataluña, la tierra de Serrat.

El tema principal de sus composiciones fue el amor cortés y por supuesto la mujer, los cantautores de nuestros tiempos desde luego han ampliado el registro pero el amor y la mujer son una temática constante en la trova y los trovadores.

Me gustaría hacer un paréntesis para citar un párrafo que halle -al parecer una interpretación de esta idea de lo cortes- y me resultó por demás interesante:

En toda esta nueva concepción social, las mujeres comienza a ser considerada como un ser igual o aún superior al caballero, apreciándola como una dama, lo que trae como consecuencia el concepto de cortesía, cosa que ubico al amor en un lugar de mayor importancia que en el pasado, pasando a ser un hecho no catalogado simplemente como físico, sino que se convierte en el amor cortes y el cortejo”

De los instrumentos con que se hacían acompañar los trovadores destacan los instrumentos de cuerdas, la guitarra entre estos por excelencia. Este elemento pervive hasta nuestros días. Un trovador, cantautor, moderno muchas veces se sienta solo con su guitarra y esto basta para deleitarnos con su lírica llena de contenido poético.

Para inaugurar este lugar dedicado a la música muy ligada a la trova que es tan amplia como queramos verla, les presento la siguiente canción: “Penélope” del maestro Joan Manuel Serrat. Una Penélope de nuestra era, que tras la odisea de su Ulises y la fidelidad que le profeso, a su llegada después de años no reconoció su épico héroe cuando éste llego al modesto reino de ella, un banco de pino verde. Así que ese sueño tras cada tren, esa fiel espera para vivir su amor, después de las aventuras que durante muchos años su Odiseo tuvo que sortear para su reencuentro, permanecería intacto al no reconocer al que un día se fue. Nuestra Penélope del poeta Serrat, al final corrió con menos suerte que la Penélope del gran poeta Homero.

Gracias… espero esta sea la primera entrega de muchas para La analogía del trovador y el juglar.