viernes, 3 de mayo de 2013

Epifanio




Epifanio era un hombre disciplinado y de hábitos casi inalterables. La última semana, la llevaba casi sin dormir. Una caterva de mosquitos pertrechada en su habitación lo acosaba asiduamente cada noche alterando su rígido programa.

Llegó el momento en que un ferviente deseo se cumplió en forma por demás extraordinaria. Sólo quería volver a su rutina ¡Que algo sucediese que le permitiera el descanso! Casi instantáneamente, cuando los alegres mosquitos volaban queriendo penetrar su cobertor,  aparecieron nueve luciérnagas.

Con certeros disparos de luz fueron cazando uno a uno cada enfadoso insecto advenedizo. Epifanio no salía de su sorpresa pues con la luz emitida, claramente podía mirar a través de su cobertor el increíble rescate de su sueño. Cuando por fin cayó el último intruso desintegrándose en luminoso impacto, agradecido observo cada luciérnaga disolverse hasta formar un prisma que le enseño las bondades de la luz... fue entonces que pudo dormir plácidamente en medio de su cuarto plenamente iluminado.


© Amarante M Matus