jueves, 30 de mayo de 2013

La analogía del trovador y el juglar: Ismael Serrano

EL AZUL DE LA MEMORIA DESDE MADRID
 
Nuestro trovador de este jueves es un madrileño nacido en 1974. Apareció en la industria de la música y en el universo de los trovadores en los noventa con su álbum “Atrapados en azul” (1997). Quizás por esa razón atrapo a su servidor, el azul en sus canciones. Su voz y su riqueza en armonías melodías y ritmos me recuerda al gran Joan Manuel.
 
Sus influencias son Serratianas, Auteistas, Sabinazcas y Silvianas. La influencia de la poesía no podía faltar. Si rascamos podríamos encontrar en su vida y sus canciones a Mario Benedetti y Luis García Montero.
 
En su periodo de universitario ya tocaba en locales madrileños del circuito de la canción de autor. Quiero pensar que adivino si digo que lugares muy similares a las Peñas de nuestro México.
 
Con un padre poeta y periodista de profesión, no podíamos esperar menos de Ismael. Entregarse a sus canciones es una experiencia sibarita.
 
Su primer álbum, mencionado líneas arriba, contiene “Papa cuéntame otra vez”; quizás una de las canciones más dulces, reivindicativas y recuperadoras de la memoria universal; un tema de esos que pugnan por lo que muchos consideramos importante: no olvidar, no faltar a la memoria. Una canción llena referencias a múltiples historias de lucha y reivindicaciones que dotan de dignidad al sustantivo abstracto humanidad.
 
En “La memoria de los peces” (1998) continúa un trabajo de recuperación por la memoria que queda claro desde su mismo bautizo. La vena del canto con sentido social nos recuerda que el arte es revolucionario y la música con su lírica. desde luego que lo es ¿Por qué no seguir cultivando esta vena de la canción de autor? Una producción que hace de este hombre un trovador genuino.
 
Y sí me lo permiten voy a glosar un poco con delirios automáticos esta memoria de peces que me ha sacudido, como ellos seguramente se sacudirían al ser lanzados fuera de su hábitat.
 
Este viaje de 1998 va del romanticismo festivo “Últimamente” a la memoria, “Al bando vencido” que se niega a desaparecer de la memoria, que queda registrado en este año con un discurso y su guitarra, sus recuerdos y su trinchera, la memoria de la cultura oral y reivindicativa de un anciano que no dejó que sus recuerdos murieran y “Recuerdo”, recuerdo que no debo olvidar que el cotidiano andar es importante, así que ¿Por qué no cantarlo para preservarlo? ¿Por qué no poner música a él? Si él lo escribe, seguro miles se identifican y otros entendemos su importancia. “Ya quisiera yo” ser tantas cosas, más feliz por ejemplo, menos rezongón también; más porfiado menos apático; y “Regresa” la nostalgia, regresa con ella o quiero que ella regrese,  y regresan los sitios que caminamos los espacios que pisamos y tras esta súplica “Vine del norte” mientras él llego con estelas memorables de Santiago, de mí visita a ese país donde murió Allende no de muerte natural sino de un artero Golpe de Estado que conmemoro cada once del mes de virgo y Georgina y “Sin ti a mí lado” el cansancio vulgar o la distracción de Cabral me invaden me arropan… me asaltan de un zarpazo. Una “Tierna y dulce historia de amor” con dulzón sabor latino me pone a bailar y sacude mí estado anterior: contemplativo, afligido y así más vivaracho recibo “Las instrucciones para eliminar el odio eternamente” y comprendo porque no he sido tan generoso en el olvido; pero no puedo olvidar “A las madres de mayo” y regreso al cono sur de nuestra América y otra vez la memoria, otra vez la conciencia, otra vez la reivindicación cuando llega mi “Canción del amor propio” que nos confronta nos reconoce nos enorgullece, nos recuerda que debemos amarnos, cuidarnos, procurarnos, que nos grita que la misión es ser felices, ser nosotros. “Mi vida no hay derecho”, mis amigos, mis concurrentes lectores, aunque los tiempos son complicados no debemos dejar de salir a la calle, no debemos dejar de apropiárnosla, de hacerla nuestra como este hombre nos lo sugiere, no hay derecho de salir con miedo a ella. Ya casi al final de este viaje alucinante por la memoria, por la historia de catorce historias, me encuentro con mi “Pequeña criatura” y celebro que la memoria igual esté llena de amor, de románticas imágenes y de emotivas letras que igual reivindican el romanticismo de algodones de parque, de columpios en un bosque y de paseos dominicales tomados de la mano ¿“Qué va ser de mí”, qué va ser de este loco jueves? Ustedes lo decidirán, de momento los invito a escuchar cada uno de estos relatos cantados desde la lírica de Ismael Serrano con toda esa riqueza que hay en su música.
 
 

Vine del Norte
Ya quisiera yo
Vértigo
http://www.youtube.com/watch?v=JKYgOas3AaE