jueves, 3 de octubre de 2013

La analogía del trovador y el juglar: 2 de Octubre


Los Estudiantes de México en la voz de Uruguay y la letra de Chile

He escuchado que ni las canciones, ni la poesía hacen la revolución, sin embrago, creo en el poder de ambas para despertar o sacudir la conciencia.
 
Algunas letras llenas de lirismo, de sencillo y profundo contenido, son encuentro con la memoria, comunión con la rebelde, perdurable juventud.
 
Hay expresiones populares que se decantan del canto, del trovar y convergen con el sentimiento de un pueblo, una sociedad o un colectivo.
 
Los registros musicales se tornan referentes, testimonios de quienes luchan o de aquellos sin voz ahora presentes en el canto, en el decir del cantor.
 

Los estudiantes son protagonistas en algunos discursos trovadorescos; mujeres fascinantes como Amanda o Anaclara aparecen con toda su magia y su belleza; activistas e historias como las de Soledad Barrett se cantan, se recitan y se recuperan; el necio no puede faltar como tampoco el cantor o el caminante. El amor y la esperanza, motores de la humanidad, definitivamente siempre están presentes.
 
Este jueves la voz, sensibilidad y canciones de un hombre como Daniel Viglietti llegan a este espacio para conmemorar a los estudiantes del 68 que irónicamente hace 45 años, muchos de ellos, sólo 31 días después, celebraban su trágico despertar en la muerte.
 
Ese día, 2 de octubre, sin saber, sin tener la más mínima sospecha de lo que sucedería, algunos de ellos y de quienes simpatizaban con su lucha, se mudaban para siempre de sus hogares; eran arrancados de la vida al lado de sus familias y amigos para condenarlos al silencio y la paz de los panteones.
 
Esta entrega está dedicada a la memoria de esos jóvenes a un mes de la tradición, quizás de las más hermosas, que es para acompañar a nuestros muertos. Tradición que resiste y todavía nos define pese a la conquista cultural del Halloween.
 


Que vivan los estudiantes como lo escribió Parra y lo sigue cantando Viglietti, Sosa, Jara, Serrat y Sabina.