domingo, 3 de agosto de 2014

Tejiendo la amistad con madrugada y luna



Llega a su fin la semana
y elaboro un inventario,
un ir y venir a diario
sin la sonrisa que sana.

Veinte horas son suficientes
si del desvelo me curan
y a lo lejos te murmuran
lo que callo y tú presientes.

Tu voz un poco apagada
aun con palidez reía,
cosa que agradezco al día
cuando no esperaba nada.

Hoy te animaste a confiarme
un malestar que te aqueja
y sin cruzar vuestra reja
ayudaste a edificarme.

Sí las jornadas terminan
con su sol, su oscuridad,
pongo a tus pies mi amistad
y estas letras que germinan.

Te abrazo con luz de luna
que ríe desde el cobalto.
De cuarteto y sobresalto
voy tejiendo esta tribuna.

Somos huella y madrugada
amistando con la Diosa
blanca que susurra y posa
en nuestro ser, luz alada.

Me despido bella amiga
con la imagen de tus ojos
un placer de los antojos
de quien busca bien la miga.


© Amarante M Matus