martes, 12 de agosto de 2014


A la amistad le pudo el desamor





 Tejimos la amistad con luz de madrugada,
dos hilos de la luna e intimidad cobalto.
Privábamos al sueño del calor, su frazada,
cuando llegaba el ánimo tomando por asalto.

Luego nos complicamos, la brujería puso
en la otredad del alma el corazón ajeno
y una confusa lluvia nos presentó al intruso
de pequeños revuelos merodeando el cieno.

El hombre se perdió, lo acarició el amor
y en ella vio los días, la mañana que vuelve
con su prenda y su broche.

La mujer no lo amó y el saldo fue el dolor
porque la claridad del rojo sol disuelve
las luces de la noche.


© Amarante M Matus
* Ilustración de Christian Weiss -Forever-