Noviembre 2026
Ustedes son la memoria de lo que fuimos. Cada año, en la
acústica de los recuerdos y la caricia de las tradiciones e identidad, son
memoria viva y nos dan la oportunidad de su eternidad en el presente de nosotros.
Aún habitan los rincones de la nostalgia; el recreo de la
evocación durante tantos años de convivencia; la mesa donde aprendimos la virtud de la
conversación; la palidez de las luces cuando nos compartían sobre la mitología de
la Familia, sentados en las sillas de piso; el beso que indica la conclusión de una jornada más y el
eco de una sonrisa que nos llega desde el silencio que apagó sus cuerpos pero
incendió sus almas.
Hoy llegan desde lejos, quizás desde un punto en el que algún
día nos volveremos a reunir nuevamente para emprender esta odisea juntos, mas
por el momento, en el transcurso de apenas unos días, llega el telegrama de su
visita: postales de apenas horas, que antes aparecen en la vecindad de los
muchos que nos comparten sus altares, sus ofrendas. Cada esquina, cada calle,
cada plaza… está teñida de ustedes, de ustedes en nosotros.
Sean
pues, bienvenidos.
