miércoles, 14 de agosto de 2013

La analogía del trovador y el juglar: Alfredo Zitarrosa



El cantor de la América Morena

Esta semana cerramos nuestro viaje por Uruguay  y no podemos dejar fuera de él, al probablemente, más universal de sus cantores.

Conquistó al pueblo uruguayo y latinoamericano con su guitarra, su milonga y su zamba; con sus letras siempre inspiradas en el amor en cualquiera de sus manifestaciones; con su potente y gallarda voz llena de enternecedora nostalgia y melancolía, así como de festiva alegría según le dictaran las cuerdas de su cómplice en la melodía. En palabras de Juan Carlos Onetti: “Supo llegar al público y hacerlo sentir”.

Como muchos de sus contemporáneos en aquel punto del cono sur del continente, tras el golpe de estado en 1973, se exilió  y sus canciones fueron prohibidas por la dictadura militar. En 1984 volvió a la Patria amada y su gente ya lo esperaba llenando la rambla de Montevideo para recibirle.

“Fue un defensor acérrimo de sus convicciones, que partían de la base de que toda persona, por el sólo hecho de nacer, tiene derecho a una existencia digna. Asumió un compromiso ineludible con su tiempo, su clase y su pertenencia social, a través de sus ideas, llevadas a la acción política como militante activo y sostenido en el tiempo, con una congruencia entre la proclama y los hechos, que es muy difícil de encontrar en figuras de raigambre popular.”

De su disco Del amor herido (1967) encontré este tema “El camba”. El discurso de Zitarrosa es muy interesante, pinta al hombre, al humanista, al crítico social que admira la cultura del campesino… de aquel igual que trabaja la tierra.


De 1969  “Canción por unos ojos”, canción cuya letra es claro ejemplo del genio poético en el alma del cantor Zitarrosa; tema de su álbum Zitarrosa 4.


“Solos y juntos” es una de las zambas más bellas de Zitarrosa de Milonga madre (1970). Una letra que duele pero no hiere. Un discurso amoroso desapasionado tocado por la ternura  sin esconder una verdad amarga. Un tema que no habla del desamor sino del amor que quizás no fue sino la ilusión del mismo.


Una Litoreña de su álbum homónimo de 1972 “Que pena”. La narrativa de este tema es la del despecho ya sin dolor.


1973, año del exilio, se edita Adagio en mi país. Zitarrosa vivió en España y México los años fuera de la tierra de su inspiración donde continuó su quehacer artístico. En 1989, poco más de cuatro años después de haber regresado a Uruguay, fallece el 19 de enero.


Espero que disfruten al poeta, periodista, crítico social y cantautor uruguayo, Alfredo Zitarrosa.