jueves, 7 de marzo de 2013

La analogía del trovador y el juglar: Amaury Pérez

El juglar de la nueva trova

Un jueves más y con él, un cubano más a nuestras tertulias semanales. Nuestro convocado hoy es un gran trovador que no es de Santiago de los baños sino del Vedado, barrio de la Habana, pero que, dicho por él mismo, tiene la misma devoción por ese lugar cuna de trovadores que su madre tenía.

El bautizo de Amaury se dice que fue el primero televisado en América Latina, dada su ascendencia: su padre Amaury Pérez García y su madre Consuelito Vidal, otrora fueron dos figuras importantes de la televisión cubana. Aquel acontecimiento marcaría el destino de este juglar trovador que el mismísimo Silvio bautizaría como el primer juglar de la trova dado su desenvolvimiento en un escenario.

Paradójicamente, considerado fundador de la nueva trova al lado de Silvio, Pablo, Sara González, Eduardo Ramos, Vicente Feliú y Noel Nicola, participa en el ICAIC con ellos pero no tocando algún instrumento como tampoco con su voz sino cómo un asistente de sonido. Este gusto por el sonido probablemente marcaría los derroteros de su primera producción en el año de 1976, que no se musicalizo con guitarras o piano sino con una sólida base de arreglos de orquesta en donde participaron en la base de los mismos músicos como Chucho Valdés, Hilario Durán, Enrique Plá y Carlos Emilio Morales; considerados verdaderas glorias de la música cubana.

Entre las canciones más exitosas y emblemáticas de Amaury están “Acuérdate de abril” “Diario” de su primer disco; “Magdalena” y “La vi ayer, la vi hoy” poemas de José Martí musicalizados por Amaury en 1978;  “No lo van a impedir” un canto de esperanza a su pueblo cubano y “Hacerte venir” probablemente la canción más hermosa y “Dame el otoño” del año 1979;  “Abecedario” que me recuerda mucho a “Inventario” del maestro Sabina y “Para cuando me vaya” que escuche por primera vez en voz de Nacha Guevara de 1982 y “La canción del Ángel” de 1987.

Podría seguir enumerando canciones y compartiéndoles un poco más de este singular cubano pero mejor como a los buenos platillos, lo degustamos por tiempos y después volvemos a él ¿Qué les parece?

Para terminar, me gustaría poner a su consideración tres temas de su trilogía Trovador (2003), Juglar (2004) y Bardo (2009), producciones en donde el juglar deja un poco los arreglos de orquesta y regresa al instrumento básico: la guitarra. En ese orden les comparto “Trovador” “Sé feliz” y “Se me olvidaron”.